
Con una exclamación de que: "¡Estoy de vuelta a casa!", recibe la nueva directora del Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico (MAC), Marianne Ramírez, a ESCENARIO, en su sede de la histórica escuela Labra, en tiempos cuando prepara preliminarmente lo que será su plan de trabajo para la institución que conduce y que alberga unas 1,300 obras realizadas a partir de la época de la posguerra del siglo pasado.
"Tengo que discutir todo esto con mi equipo de trabajo y recoger su insumo para determinar las prioridades, las cosas que vamos a atacar primero; y cómo va a ser la estrategia que vamos a utilizar. Pero que mi experiencia anterior en el MAC, me ha brindado las herramientas —viniendo desde abajo— para conocer en distintas posiciones los distintos trabajos que se requieren para esta posición. También he tenido la oportunidad para trabajar con dos estructuras, como el Museo de Arte de Puerto Rico (MAPR), con estilos de trabajo distintos, del que se puede aprender".
Hasta este momento, ¿cuál será la estrategia de la nueva directora cara al arte emergente contemporáneo y el arte contemporaneo puertorriqueño en general?
—Creo que las cosas siempre se logran con acciones porque en la teoría todo se puede. El MAC ha tenido como su misión estudiar el arte contemporáneo a partir de la posguerra al igual que otros museos de arte contemporáneo. Y, pues, en todo este proceso, me he dado a la tarea de investigar sobre todo, muchos reclamos que han surgido en la prensa.

¡Ciertamente, cuando me inicie acá, esos reclamos tienen que ser escuchados! Entiendo que parte de lo que podría ser mi estrategia es que si bien nuestra colección se origina después de la posguerra por unas razones históricas específicas, me gustaría que la actividad que se diese tanto en exhibiciones temporales o las actividades programáticas alrededor de éstas, sean bien fundamentadas en lo que está ocurriendo hoy día.
¿Qué otras políticas institucionales espera incorporar?
—Ser más agresiva en ese sentido y un poco tengo mi visión e ilusión de que me tomará un tiempo, de acuerdo a la situación económica de la institución. Pero, mi interés es que el museo represente lo que son las artes visuales a través de su programación.
También quiero establecer alianzas con otros museos en el País e instituciones como el Conservatorio de Música, un vínculo más de cerca con las universidades y que el MAC se convierta en un propulsor, en crear taller de trabajo no sólo para los artistas plásticos sino para el teatro, los músicos, los investigadores del arte y que puedan encontrar su voz aquí.
¿No beneficia el hecho la cercanía de la Escuela Central de Artes Visuales, la Universidad del Sagrado Corazón y otras escuelas cercanas?
—Lo otro que es fundamental es establecer vínculos con la comunidad que nos rodea y cómo hacer que se interese en entrar al museo y que lo sientan suyo. Los artistas son parte importante de esta comunidad y en el museo siempre lo han sido.
Mientras estuve aquí, me consta, participaron con comités a nivel de decisión. Creo que todos pueden contribuir, además de que todas las sugerencias serán bien recibidas y evaluadas. Tiene que haber agentes de cambio dentro de la institución para mantenerla actualizada. Eso es una constante en cualquier institución de esta naturaleza.
Al establecernos en la Labra creamos unos programas preciosos de museología. Recuerdo a Martorell en "Jaulabra" donde participaron activamente estudiantes de la Escuela de Artes Plásticas, del Sagrado y la Central y los de la Labra trabajando directamente con el artista. Queremos crear más este tipo de experiencia para que sientan al museo como suyo.
Dentro de todas estas prioridades, ¿cómo se han agrupado los distintos reclamos que se han hecho al MAC para meterles mano?
—Los reclamos vienen de un grupo de artistas, entre ellos, estudiantes, artistas en ciernes univesitarios. Ellos, de cierta manera, no se sienten representados por la institución. Me parece, como dije, que su contribución será algo bien beneficioso y que el museo tiene que servir a todos en la comunidad.
Esto no está hecho para conocedores de arte exclusivamente ni para artistas profesionales sino que nosotros nos tenemos que dar a la tarea de coger esos estudiantes mientras están en su proceso de formación y orientarles bien sobre lo que es el arte contemporáneo y establecer claramente lo que es un museo. Un museo no es un espacio alternativo. Puede beneficiarse de esa relación, pero la institución de museo se rige por unos parámetros distintos.
¿No existe un reclamo con relación a la no acreditación del MAC?
—La no acreditación por la Asociación Americana de Museos es un proceso bien complejo que requiere un numero de años. Mi respuesta es que mientras el MAC estuvo en el Sagrado era un lugar temporero donde las instalaciones físicas no proveyeron una acreditación por existir unos requisitos mínimos para lograrla. Ahora, estamos en una mejor posición, con mejores facilidades físicas. Cuando sienta que la institución está preparada, ciertamente, nos moveremos hacia esa dirección.
¿Tiene la nueva directora reservada algunas sorpresas?
—Tenemos una exposisión del artista Leopoldo Mahler, argentino que radica en República Dominicana, muy conocido internacionalmente. Estoy trabajando en el calendario de exposiciones del próximo año bien preliminarmente. He querido llegar y que ese calendario responda a lo que yo quiero hacer con la institución.
¿Que es qué?
—Básicamente, en términos de materia curatorial y de las exposiciones, yo quisiera trabajar a base de bloques temáticos donde no sólo el museo presente propuestas de los artista sino que el MAC presente sus propias propuestas y se pueda trabajar con otras instituciones para crear proyectos más ricos a nivel educativo y de mayor impacto.
¿Qué pasó con el dinero prometido por la Legislatura?
—Hasta el momento, no nos han asignado nuevos fondos que sean recurrentes. Eso va a ser una lucha de año en año. El MAC siempre ha tenido una mística y tiene que afincarse más en lo que lo hace único. Por eso hay que ser más agresivos y lograr que se internacionalice también entre los mercados caribeños, latinoamericanos y americanos para crear su propio territorio.
