

Valerie siempre fue más madura para su edad. Su capacidad intelectual y sentido de sensatez -a pesar de que sólo contaba con 13 años- arrojaba luz a todo aquel que se le acercaba.
Hoy, aún luego de su partida terrenal, esta jovencita continúa siendo un lucero para múltiples personas.
Son muchos los que la mantienen viva en su corazón convencidos de que no murió, sino que alcanzó otro nivel, un nivel superior: el camino hacia la eternidad y sabiduría infinita.
Valerie Lorraine Dalmau Morales tenía sólo 11 años cuando se le diagnosticó Adenocarcinoma, un cáncer agresivo, típico en adultos y poco usual en menores, narró serena a ESCENARIO Grace Santana Balado, amiga de la adolescencia de la mamá de la preadolescente, Lourdes Morales.
La noticia sacudió a todos, contó Grace. Pero Valerie pareció entender el propósito de su avanzada enfermedad antes que cualquier otra persona, antes que su mamá Lourdes, antes que su papá Miguel y antes que sus hermanas Amanda y Natalie.
Lourdes, la orgullosa mamá de la preadolescente, para nada quiere que su hija sea recordada como una víctima, sino más bien como una luchadora.
“Extraño lo físico, pero sé que está muy bien”, dijo la progenitora al conversar también con ESCENARIO.
Desde que Valerie supo que estaba enferma, su actitud ante la vida fue cien por ciento positiva, narró su mamá.
Convirtió la angustia en lucha. Enseñó a quienes la conocieron, la importancia y las ventajas de ser valiente e hizo comprender que tenía un propósito muy importante en la vida: motivar a todo aquel que lo necesitase.
“Siempre fue una niña excepcional, con una extraordinaria capacidad espiritual. Viajamos mucho por el trabajo de su papá y siempre tocaba a las personas dondequiera que íbamos. Tenía un don. Tocaba violín y escribía. Llegó a ofrecer cuatro charlas (de motivación) antes de morir y hasta logró la unión de su clase. En el ‘website’ de Valerie (http://www.caringbridge.org/visit/valeriedalmau) las personas han narrado sus experiencias con ella, de cómo sus vidas quedaron transformadas cuando la conocieron”, detalló Lourdes.
Grace, también contó que aún sumida en el dolor que le provocaba su enfermedad, esta jovencita era alegre. También se dedicaba a escribir en una libreta peticiones y necesidades de otras personas “para presentárselas a Jesús cuando llegara al cielo”, mencionó.
Pero la libreta de peticiones no fue lo único que escribió Valerie antes de fallecer. Redactó su propia historia con el cáncer y llevó un diario, así como una misiva, consideradas por su familia y allegados como dos valiosos documentos de enseñanza.
Entre las cosas que más pedía Valerie mientras recibía tratamiento, era que se le hicieran frisas a los niños que pasaban horas en los hospitales por tratarse de un lugar muy frío. Decía, además, que era importante llevarles alegría para sobrellevar los procesos médicos.
Surge la Fundación VAL
Fue así que nació la Fundación VAL (Vive alegre luchando) con la cual la mamá de Valerie y Grace, entre otras personas, se han comprometido ha brindar felicidad a niños con enfermedades crónicas mediante actividades divertidas.
“La motivación para hacer la Fundación fue Valerie. Ella quería repartir esas sábanas y llevar alegría a otros pacientes de cáncer infantil. Antes de morir, ella llegó a repartir algunas sábanas. Y vamos a continuar con esa obra”, subrayó Grace.
“Alguien que nos apoyó, aunque no le gusta que lo diga, fue el actor Amaury Nolasco. El está bien comprometido con la Fundación y se lo agradecemos muchísimo”, mencionó Lourdes.
Había otra cosa que Valerie quería hacer antes de partir, celebrar un pre quinceañero.
El cumpleaños de Valerie era el 28 de noviembre. Debido a lo avanzada que estaba la enfermerdad, Grace y Lourdes -entre otros- realizaron un esfuerzo con la Fundación Make A Wish para adelantar el festejo. Desafortunadamente la jovencita falleció antes de que se pudiera realizar la fiesta con su presencia. No obstante, la celebración de todas formas se llevó a cabo en su honor, en un gesto para celebrar su vida.
La preadolescente de cabello rojizo murió el miércoles, 30 de septiembre a la 1:45 a.m. rodeada de sus seres queridos que en ese momento rezaban con mucho fervor El Rosario.
“Creo que su fortaleza se debió en parte a la crianza que tuvo. En casa somos muy espirituales, muy devotos”, mencionó Lourdes.
Valerie ya no está físicamente pero se ha llevado lo mejor de su familia, y su familia lo mejor de ella.
