

He visto a Peyton Manning jugar football desde sus días como un Volunteer de Tennessee.
Vi cuando fue seleccionado número uno en el sorteo de novatos de la NFL por los Colts de Indianápolis, y observe su frustración y desarollo a través de su primer año en la liga en el 1998.
En su segunda campaña lo vi convertirse en uno de los mejores quarterbacks en la NFL, consiguiendo la primera de sus nueve temporadas con más de 4,000 yardas por el aire, un récord de la liga.
Cinco años más tarde, se estableció como el mejor QB del deporte con una de las mejores temporadas para alguien de su posición, tirando para un récord en aquel entonces de 49 touchdowns con un ‘rating’ de 121.1.
En el 2006 por fin se quitó el mono de encima para llegar a la cúspide la NFL, ganando el Super Bowl con honores de Jugador Más Valioso.
La campaña pasada jugó en una pierna por un mes, pero terminó obteniendo su tercer premio del JMV de la liga, igualando a Brett Favre con el máximo total en la historia.
Y ahora, después de todos los logros, aplausos, comerciales, yardas y touchdowns conseguidos a través de sus primeras 11 campañas como profesional, Peyton Manning puede decir que está jugando el mejor football de su brillante carrera.
Difícil de creer pero cierto.
El mayor de los Manning ha sin duda alguna el mejor y más valioso jugador del primer cuarto de la temporada, guiando a los Colts a un comienzo de 4-0 a pesar de que la franquicia se encuentra en medio de un lavado de cara tras el retiro del exitoso dirigente Tony Dungy y la salida del recibidor y futuro miembro del Salón de la Fama, Marvin Harrison.
Manning lidera la liga con nueve pases de anotación, 1,336 yardas y ‘rating’ de 114.5, pasando para más de 300 yardas en cada uno de los cuatro triunfos de Indianápolis. Su control de la ofensiva es implacable, y su dominio de cada aspecto del juego es realmente asombroso.
Y como gran jugador que es, Manning ha hecho mejores a sus compañeros, convirtiendo recibidores anónimos en nombres comunes entre los seguidores del deporte. Digo, nadie sabía decir ni escribir Pierre Garcon hasta que Manning lo hizo famoso.
